Aun recuerdo cuando todo era armonía en este mundo, el bosque y sus criaturas, los dragones que sombreaban la tierra durante el día e iluminaban los cielos durante la noche, y los Uria que siempre cantábamos… ahh, que grato recuerdo cuando poblábamos estas tierras, cuando no estaba solo en este mundo… pero todo cambio el día en que llegaron los hombres, los hombres que liberaron a los seres de las tinieblas.
Cuenta una leyenda que tras la gran batalla al principio de los tiempos, entre la luz y la oscuridad, en la que con ayuda de los Dragones Ancestrales, los gigantes de la luz vencieron, un poderoso hechizo esclavizo a los seres de las tinieblas que sobrevivieron en un mundo intermedio de oscuridad al que llamaron Drakessia, entonces crearon al primer Uria, nuestra raza nació para guardar las puertas a este reino, nosotros somos los guardianes de los Drakeles, los esclavos de la luz que residen en la oscuridad, por eso fuimos bendecidos por los seres de la luz con grandes poderes.Los Uria proliferamos y poblamos los bosques, los grandes dragones de antaño dieron fruto a nuevas generaciones de dragones jóvenes que se adueñaron de todos los cielos, nunca volvió a aparecer uno de esos enormes y poderosos dragones que aparecen en leyendas, y entonces, los gigantes de la luz decidieron crear al hombre, y sin saberlo, dieron fin a esta magnifica era.
“Los hombres tienen un gran futuro, solo necesitan entender a la madre tierra, tenerles fe” decía mi padre, pero mi padre estaba equivocado, el hombre era bárbaro, torpe y salvaje, peleaban entre ellos, no convivían con el bosque, lo destruían y cazaban sus criaturas… proliferaron también, pero mucho mas que nosotros… pronto se extendieron por todas las tierras, incluso nosotros tuvimos que retirarnos a los mas profundos bosques para huir a su bélica cultura… a los dragones les daban caza y buscaban con ansia sus nidos, en cambio estos, enfurecidos, comenzaron a odiarlos, dondequiera que pasaban quemaban sus aldeas y devoraban a los que se les enfrentaban, así empezó el conflicto entre hombre y dragón, es curioso, en ese entonces no era posible imaginar que esta ultima poderosa raza terminaría perdiendo el conflicto, hoy apenas sobreviven algunos.
Fue en esos primeros días cuando uno de esas bestias encontró la puerta de Arras en lo profundo de los pantanos y desato la oscuridad… jamás olvidare ese día, el día que se oscurecieron los cielos.
Mi gente trato de proteger las puertas… pero poco pudimos hacer contra los Drakeles, una a una fueron cayendo las puertas… los Dragones mas viejos vinieron de todos los horizontes para hacer frente a los oscuros, fue una batalla sangrienta… nosotros protegíamos la ultima puerta, la puerta del mas poderoso de todos los Drakeles, la puerta de Tlaoc, el señor de la destrucción. Mi padre me ordeno que invocara a los luminosos, que me dirigiera al bosque blanco donde descansaban, que el iría a buscarme cuando todo terminara… sigo esperando con ansias ese día… los luminosos llegaron tarde a la puerta, los Dragones y Urai pelearon fieramente, pero al final… Tlaoc fue despertado, y desato la furia sobre los guardianes, Dragones y Urai, todos fueron destruidos en la batalla de la ultima puerta… todos menos uno.
La batalla continuó hasta que solo quedaron los dos seres más poderosos de todos los tiempos, Tlaoc de las sombras y Zaga de la luz… ninguno de los dos pudo someter a su rival, finalmente… Zaga decidió usar un hechizo prohibido, este logro separar el cuerpo de Tlaoc de su alma, pero el precio fue su propia existencia… ese día se termino la luz.
Encerré el cuerpo de Tlaoc en las ruinas de la ultima puerta… donde ha permanecido hasta hoy, en lo profundo del gran bosque, su mente se mantiene cautiva en Drakessia, sin embargo el luminoso me advirtió que el hechizo no duraría para siempre, por eso me convertí en el vigilante eterno de la tumba de Tlaoc… hasta hoy…Desde entonces recorro estos bosques que se han oscurecido debido al gran poder dormido en el… después de la batalla final el mundo como lo conocía dejo de existir, los hombres lo poblaron y cambiaron todo, las criaturas se han vuelto salvajes y asustadizas… los sabios árboles han abandonado todo interés en compartir su sabiduría y rara vez sorprendo a alguno conversando con alguna criatura… Solo me acompañan Bur Tok el antiguo báculo que usaba mi padre y cuya sabiduría me ha acompañado durante mi eterna vigilia… y Puuk, un enorme Búho Gris… que es, junto conmigo, la criatura mas antigua de este mundo.Cuando salí del bosque los hombres huyeron temerosos a mi paso, “El monstruo del bosque… el hechicero maldito…” gritaban a su paso, ¡Ja! Aunque no es de extrañarse, la apariencia de mi gente fue olvidada junto con la historia del pasado que marco el destino de este mundo… pero aunque encuentro divertida la reacción de los hombres, no he abandonado los bosques por razones insignificantes… hace unos días el sol entro en un nuevo ciclo de renovación, la luz de antaño perdió todo su poder, el ultimo hechizo de la luz… se esfumó… y el mal que permanecía dormido en estos bosques… ha despertado… por eso es que abandono estos bosques… porque yo soy Mitao, el último Urai… el último guardián…
Y aunque yo no apreció a los hombres… hoy recuerdo las palabras de mi padre… “… tenerles fe… porque tengo el presentimiento de que algún día… el destino de este mundo, recaerá en sus manos”… bien padre, hoy el destino llama a los hombres a ocupar su lugar en la historia… y yo… les tengo fe.
lunes, noviembre 20, 2006
El Ultimo Guardian
Labels: cuentos cortos, José Alcala
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